Shownotes
En muchas pymes, el propietario actúa como “Juan Palomo”: decide rápido… y a menudo solo. El problema no es la velocidad, es la soledad en la decisión. Las decisiones importantes no deberían tomarse en aislamiento, porque al verbalizarlas con otros se estructuran mejor, se identifican sesgos y afloran emociones ocultas que influyen más de lo que creemos.
No se trata de votar ni de perder autoridad, sino de consultar para decidir mejor. Escuchar al equipo o a personas externas con criterio permite enriquecer la perspectiva y, además, facilita la implicación en la ejecución.
Especial cuidado con decisiones sobre personas clave, cambios estratégicos, impacto en el día a día del equipo o decisiones comerciales relevantes. Y, sobre todo, evita decidir en caliente: el cansancio es un pésimo estratega.
Recuerda: decidir solo puede ser más rápido, pero también más caro. Las buenas decisiones rara vez se toman en soledad.