Artwork for podcast Si Yo Fuera una Canción (If I Were a Song)
Cat Quinn (Español)
Episode 323rd April 2021 • Si Yo Fuera una Canción (If I Were a Song) • Elisabeth Le Guin
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Shownotes

Enfermera comunitaria y co-directora de una ONG basada en Santa Ana, Cat habla del fomento de comunidad entre mujeres, y de la esperanza humana que perdura a pesar de duros tiempos.

Transcripts

INTRO

Saludos y bienvenidxs.

La entrevista de hoy es con Cat Quinn, la Coordinadora de Programas de Campo para Concern América, una organización sin fines de lucro, basada aquí en SanTana, que trabaja internacionalmente con comunidades de bajos recursos para desarrollar la salud, el acceso al agua limpia, la educación, y las oportunidades económicas.

Llegué a conocer a Cat a través de mi roomie, Teri, que también trabaja con Concern. Pero les digo que aún si no hubiera tenido aquella conección, creo que tarde o temprano me habría topado con Cat en alguna parte de SanTana. Es una de las personas más entregadas que he conocido—tiene un compromiso de 120% con su trabajo, su comunidad, sus amistades y familia, con la justicia, y—muy importante esto—con la buena comida.

CQ. Ahora bien, mi nombre es Cat Quinn y tengo 49 años, y mis pronombres preferidos son ella y su. Llegué a vivir en Santa Ana en…ya hace 10 años. Me trasladé aquí desde Chicago, vine aquí a vivir y trabajar con una organización sin fines de lucro. Antes había sido voluntaria con ellos en Guatemala. Con los años me pidieron trasladarme a Santa Ana para tomar un papel de liderazgo en la organización.

ELG. Bueno, pues como sabes, hay tres preguntas que sirven como andamio o esqueleto para el proceso de entrevistar. La primera pregunta suena sencilla, pero en realidad es la menos sencilla: es decir, ¿De dónde eres?

CQ. Pues… al pensar en aquella pregunta, la primera cosa que me conecta con la música que elegí – y más aún, ahora que vivo en California – es que realmente me veo como nativa del Midwest, con todo lo que eso ha significado para mí niñez. O sea, me nací en la ciudad de Nueva York; pero me identifico con el Midwest, aquel Midwest de la granja de mis abuelos en el estado de illinois. Es dónde aprendí cómo enlatar y preservar la comida, con esa mentalidad de compartir…es de que, siempre hay comida suficiente, así que todo el mundo está invitado. Eso de hornear, de traer mermeladas a los vecinos…Con los años, me identifico cada vez más con eso.

ELG. Sí sí. Y claro, esto nos conduce muy elegantemente a la segunda pregunta, que es, ¿Cuál es la canción o pieza de música que has elegido para compartir con nosotros hoy, que representa estos orígines de que acabas de contarnos?

CQ. Pues, es curioso. La verdad es que, sentada aquí, tengo un montoncito de CDs en el regazo, porque me costó bastante elegir una sola canción. Hay tantas, sean canciones de memoria para mí, o que me recuerden el Midwest, o que sean una parte de la música que solía escuchar, enlatando comida con mi abuela. Las escucho ahora, enlatando comida como adulta, o bien cocinando, cosas así.

Pero bueno, acabé eligiendo una artista nueva para mí, Brandi Carlisle. Me encanta como artista, y me encanta lo que está haciendo para las mujeres en la música. Ha afrentado toda la escena profesional de Country Music, insiste en que toda su música se produzca por mujeres, y para mujeres. Y la canción que elegí—sabes que, es chistoso, estaba tocando el disco y mi hija me dijo, “Mami, esta canción es como un retrato de tí,” porque siempre he querido tener un hogar en donde todo el mundo se sienta bienvenido en la mesa. Me trae recuerdos de eso, de mi crianza en el Midwest de Estados Unidos. Y por eso lo he elegido. Está en el álbum Highwomen, que es una colaboración de 4 mujeres artistas. Para mí, bueno, es que captura el Midwest y todo eso en que estaba pensando…

[Song clip desde The Highwomen, “Crowded Table”]

Quiero una casa con una mesa atestada,

con un lugar ante el hogar para cada uno…

ELG. Una pregunta… mencionaste que eres de Chicago, y tu identificación con lo de ser nativa del Midwest. Pero, bueno, es que no pienso de Chicago y de la música Country en la misma frase…

CQ. [se ríe] Lo sé, ¡es muy cierto! Mira, es que en mis recuerdos de la granja de mis abuelos, había muchas ferias y mercados rurales. Siempre nos fuimos, para mirar los concursos. Y la música siempre era así. Y ahora mis amigos me dicen, “¡No lo puedo creer, Cat!” –pero así es, tengo esta conección muy fuerte con la música Country. Y no sé por qué, pero cuando escuche las canciones--aunque los cantantes no vinieran de ninguna granja pequeña de Illinois, para nada [se ríe]—cuando las escuche, hay una familiaridad en los temas de sus canciones. Por eso, creo, he sentido esta conección.

ELG. Sí, sí. Pero ¿por qué diría la gente, “No lo puedo creer” sobre tu conección con esta música? ¿Que quieren decir con eso?

CQ. Pues, creo que cuando uno piense en—o sea, no es justo, pero sí existe un estereotipo en torno a la música Country. Y esto tiene que ver con mi gusto por Brandi Carlisle, así como por bandas como las Dixie Chicks (que ahora se llaman nomás las Chicks), y por las cantantes mujeres de Country en general, y luego me he vuelto muy aficionada de Dolly Parton. Todas son mujeres que cuentan historias, historias muy chidas, muy poderosas, de mujeres. Siempre me he conectado con eso, Me encantan las historias que cuentan, me puedo relacionar con ellas. Me recuerdan las historias que la abuela solía compartir conmigo. Y bueno…si uno piensa en la música Country, pues, es más, digamos, más masculina. Es interesante. Sobes, de cada 20 canciones que escuchamos en la radio Country, 19 son de hombres. Me encantan las HighWomen, porque es su propósito: me encanta [cómo resisten eso]. La verdad, si escuchas algunas de las canciones Country más antiguas, eran bien radical en sus temas. Y eso resalta mucho también en las canciones de Brandi Carlisle.

INSERCIÓN #1

Le pedí a Cat que me recomende un ejemplo de una canción “country” estilo antiguo que contara una historia así de radical. Me pegó con “Down from Dover” de Dolly Parton.

cal por haber sido lanzada en:

[song clip] https://www.youtube.com/watch?v=1V4O6LoeB3A

ELG. Pues sí. Esta canción, “Crowded Table” – que es decir, “Mesa atestada”—no me parece—pero no, no debería, no debería decirlo así. Mejor como pregunta: ¿Qué te parece radical aquí?

CQ. Pues no creo que sea tan radical, sino tiene esta idea de comunidad. Bueno, a algunos, sí, eso les parecería radical. Digo, no radical en el sentido [político] que tú y yo lo pensaríamos. Pero esta idea, que es algo de mi crianza -- lo que luego sentía muy fuerte cuando vivía en Centroamérica y luego más tarde en México -- nomás esta idea que todo el mundo está invitado, todo el mundo está incluído. Y a través de la comida, realmente puedes…

ELG. Mm-hmm.

CQ. ---puedes llegar a conocer a alguien, y vivir algo real [con esa persona]. Y siento que esto es lo que quiere decir la canción, con lo del jardín y así…Definitivamente, definitivamente para mí, contesta la pregunta que hiciste, cómo, ¡Eso es! Toda la lírica de la canción habla de los elementos en que pienso, cuando refleccione en mis orígenes.

ELG. Sí, sí…Y a mí, a mí me gusta pensar en esto, sabes: este imagen de la mesa atestada, la puerta abierta que da la bienvenida, el hogar alrededor del cual que todo mundo puede sentarse. Sabes, a mí me gusta pensar en que estos imágenes, del calor humano y de la amplitud de la hospitalidad, sean de hecho, radicales. Porque, en vez de insistir en las jerarquías, en el poder y el poder que domina—en vez de todo eso, es como, “Eyy, ¡ven, vengan a nuestro espacio!”Es un lugar de origen bien chido, ¿eh? [se ríen las dos]

CQ. Sí, estoy de acuerdo, Elisabeth. Creo que es muy cierto que…Sabes, a veces cuento la historia del tiempo justo después de habernos trasladado aquí. Hice pan casero para todos los vecinos, les traje mermeladas caseras. Y al llegar a sus puertas con mis ofrendas, pues una vecina me dijo, “¿Cuánto me vas a cobrar?” Y otro, “¿Qué quieres que haga con esto?” Y yo, pues, “No, nomás estoy aquí, soy nueva, acabo de mudarme aquí al barrio.” Es que esa idea de hacer comunidad—de nomás “Me gustaría compartir el pan contigo”— resultó ser difícil para algunos, les dio miedo. Como si yo quisiera quitarles algo.

Y creo que, sí, tienes razón, eso es el elemento radical. Yo sé que en este mundo nos hemos alejado mucho de aquella idea, de que todo el mundo esté bienvenido, de que, trae lo que tienes, siéntate y comeremos juntos, y, y…Yo quiero que todo el mundo se sienta bienvenido.

ELG. Sí. Además es interesante, creo, que este tipo particular del radicalismo tiende a acabar en manos de mujeres.

CQ. Ja. No me digas.

[Song clip desde “Crowded Table”]

Si queremos un jardín,

tendremos que sembrarlo bien,

sembrar la felicidad,

y dejar que se arraigue.

ELG. Vamos a dar la vuelta ahora, creo, hacia tu segunda canción. Pero primero-- una cosa que me llamó mucho la atención en el proceso de prepararme para la entrevista, y llegar a conocer tus dos canciones, es que la primera está cantada completamente por mujeres, y la segunda es también la voz de una mujer. Un hombre canta un poquito en el fondo, muy discreto. Pero, bueno, basicamente elegiste las voces de mujeres. No creo que sea casual.

CQ. Mm-hm, pues no, en absoluto. Siempre me he…pues ¡me fijo en todas las artistas que tengo aquí en el sofá! Tengo sus CDs aquí a mi lado! Porque a mí me encanta, tener un CD en la mano, abrirlo, sacar la panfletita, mirar las palabras…Ya sé que está disponible en otros medios como el Spotify, pero a mí me gusta sentir la música así. Y bueno—¡son todas mujeres! Es realmente de dónde saco mi fuerza. Una parte de mis lazos con el Midwest, y después el viaje de mi vida que me llevó a trabajar en Centroamérica…

Recuerdo que la primera canción que entendí cuando estaba empezando a parender el español era la que elegí para hoy. Es de Guardabarranco y es muy bonita. Las dos artistas son increíbles, son de Nicaragua.

Me recuerda el tiempo cuándo empezaba a entender la lengua, podía hacer chistes en español, soñé por primera vez en español. Y hoy en día, escuchando las canciones, elegí a ésta para representar mis esperanzas porque…pues bueno, claro que hay otros artistas, consideraba a Mercedes Sosa, Silvio Rodriguez, son músicas que me tocan directo al corazón y que me dan tanta esperanza—pero al final elegí Guardabarranco porque era de un tiempo fuerte en mi vida, un tiempo en que me estaba pasando tanto. Y en que sentía una esperanza increíble. Quiero decir, no sólo sentía esperanza por poder aprender un nuevo lenguaje, por poder entender lo que la gente me estaba diciendo—sino también la esperanza del trabajo en que participaba, por la gente a que estaba conociendo, todo un mundo nuevo que me estaba abriéndose, un mundo muy…cuando lo pienso, y cuando escuche las canciones, me devuelve a aquel tiempo, en que todo el camino de mi vida se cambió.

ELG. Sí.

CQ. Entonces, es muy esperanzadora, por eso elegí aquella canción. Sí.

[clip desde Guardabarranco, “Mi Luna”]

Mi luna, ha visto tanto,

que cuándo le canto

su plata me acuna

cómo a los santos…

ELG. Híjole. Esa canción tiene un algo…técnicamente no es triste la canción, ¿verdad? pero me produce lágrimas…

CQ. [Se ríe] Sabes que, Elisabeth, estaba aquí pensando, recordando…Te lo digo, cuando estaba eligiendo las canciones para la entrevista, elegí ésta, pero la verdad es que no la he escuchado desde hace tiempo. Estaba esperando para escucharla hoy. Y aunque la escogiera para representar la esperanza, ahora me doy cuenta de que realmente es una canción triste. !Me producía lágrimas también!

ELG. Pues, la canción anda por una línea interesante, creo, entre la esperanza y…y…

CQ. Y la desesperación.

ELG. – y la desesperación, la gente desesperada que menciona.

CQ. Sí.

ELG. Pues sí, lo de cantar a la luna, ¡hombre! [se ríen las dos]

CQ. Pero es interesante, ¿verdad? Es que, me puedo acordar …o sea, lo estaba escuchando, pensando que la gente iba a decir, “Hombre, no sé cuán esperanzadora sea esa canción…” Pero, sabes, no lo puedo describir, pero me acuerdo de estar escuchando esta canción en tiempos muy, muy duros. Es decir, yo estaba viviendo en Honduras, estaba trabajando en las comunidades más afligidas de la VIH y la SIDA. Era bien duro el trabajo, porque en ese entonces, San Pedro Sula era la capital de la VIH y la SIDA en todo Centroamérica. Y por eso…

ELG. Órale.

CQ. …pero cuando escuche estas canciones, cuando las tenga, me acuerdo de que…había una esperanza increíble. Y creo que acabas de decir algo muy importante sobre como la esperanza se liga con la tristeza. Es algo que siempre encuentro increíble en la gente. Cuando las cosas estén tan duras, que haya este espíritu de, como, “¡Pero lo vamos a hacer!” Como, “Vamos a sacar adelante,” y así bromeando, cantando, o bien, como comentábamos antes, compartiendo la comida. Creo que es para mí la conección, cuando escuche esta canción, así como las demás que cantan, que también tienen este elemento de tristeza.

ELG. Sí, sí. Es como, una esperanza que tiene sus raices en todos los desastres de este mundo. Sabes que, ¡es una planta muy profundamente arraigada!

CQ. Sí.

ELG. Y se brota y rebrota…Pues, me encanta que eligieras esta canción, y me encantan varios aspectos de la canción. Una cosa que me llamó la atención era la calidad de la grabación. Suena casi como si lo grabaran en vivo, quizás en una sola toma, quizás una sola pista. La cantante tiene el micrófono bien cerca a la boca. Suena, en comparación con mucho de lo que encuentras en Spotify, suena… sub-producida. O sea, tiene una cualidad de no ser “una interpretación,” no ser “obra de arte” bien pulida, sino más bien como si ella estuviera en tu salón y quisiera urgentemente cantar a tí. Esto me llama mucho la atención. Hace gran contraste con la primera canción, de hecho, aquélla no es menos sincera, pero sí es mucho más pulida, más producida. Creo que hace falta una cierta bravura, grabar y publicar una canción de esta manera, con esta calidad más informal de salón.

CQ. Sabes que, eso es parte de cómo me alcanza al corazón. Sí—estoy totalmente de acuerdo. Y en realidad, los dos cantantes son hermano y hermana. Sí, esa cualidad casera se escucha, por ejemplo en un cierto punto sale un ruido de palo de lluvia o algo así—no sé si era de veras uno de esos, pero es la idea…Casi uno pudiera imaginarlos, sentados en el sofá con sus micrófonos, y diciendo a los familiares, “¡OK, cállense todos!” Me recuerda mi niñez, como solíamos marcar los dos botones de “grabar” y “tocar” a la vez en la casetera, para capturar una canción de la radio…Qué chido. Y sí, estoy de acuerdo. Me encanta esa cualidad.

ELG. Sí, sí. Es parecida a la cualidad de la grabación que estamos haciendo ahorita. [se ríe]

Ah, dios mío.Bueno, quería hablar un poco más contigo, sobre la letra de esta canción. Es una canción cantada a la luna, se está dirigiéndose directo a la luna. Y bueno--¿quién es? ¿Quién crees que es?

CQ. No sé…¿te estás refiriendo a la luna misma, o la persona que la mira, o qué?

ELG. Me estaba preguntando, ¿Quién es esa luna?

CQ. Oh, qué interesante.

ELG. ¿Quién sería, para que quisiéramos dirigirnos a ella de esta manera? casi, casi suplicando.

CQ. Sí…pues, al escuchar la canción de nuevo, creo que la luna es…. quiero decir, las lunas son esperanzadoras, son…ella es fiable. Está. Y su presencia puede ser esperanzadora, cuando no haya nada más. Es como que fuera una compañera. He escuchado a la gente contar de cuándo hayan pasado por tiempos muy oscuros en la vida, quizás estén viviendo en aire libre por no tener hogar, o estén migrando…esta canción es de Nicaragua. Pero he escuchado muchas veces cómo la gente comparte historias de los varios conflictos civiles—

ELG. Ayy, claro.

CQ. –que para ellos una luna es…es aquella amiga, aquella cosa fiable. Que está caminando a tu lado…pues no sé. Eso es cómo lo interpretaría yo.

ELG. Sabes, esta manera de pensar en la luna, que has encontrado entre la gente con quien has vivido, has trabajado—me interesa mucho, porque hay otra manera de pensar en la luna, manera que debo decir que se encuentra principalmente en las obras de poetas o cantautores masculinos. --Aquí estamos de nuevo con asuntos de género, ¿verdad? Y en esta manera de pensar, la luna es inconstante, no es fiable. Es porque se cambia. No se ve igual de una noche en otra, aparece en lugares diferentes en el cielo, nunca se mira igual. Así que, se ha convertido en una metáfora, muy tosca y general, para la supuesta inconstancia de la mujer. Y bueno, lo que estás describiendo es lo opuesto, es una manera de verla totalmente diferente. Como si dijera, su variabilidad es nomás una parte de su constancia. Igual como culaquier ser vivo.

CQ. Sí…Y que, cuando miremos nuestro mundo ahorita…el cambio…pues bueno, la gente siempre dice que “La única cosa con que se puede contar es el cambio,” ¿verdad? Pero sí, definitivamente para mí, la luna es feminina. Me interesa mucho lo que acabas de mencionar, como se describe la luna en las obras de poetas masculinos, porque para mí, lo que escucho en esta canción—escrita por una mujer, claro—es que la luna puede cambiarse, pero al fondo, ella está. Y siempre va a estar. Se va a cambiar, puede haber tiempos en que no se vea, pero…se nota en la letra, dice “Que amamantamos tu luz/Cuando no hay amigos/Pan ni dinero…” Cualquier forma que tome, estará cerca. Y para mí eso es positivo…

[2ndo clip desde la canción]

CQ. Y podríamos indagar aún más, ¿verdad? Por ejemplo, cómo nos referimos a la luna, y cómo se ve a las mujeres, con lo del ciclo menstrual, así que todo lo que se conecta con la luna acaba siendo visto como una cosa tan negativa….pero en realidad es un fenómeno tan poderoso, asombroso. --¡Realmente, pudieras hacer todo un podcast sobre esto!

ELG. Uyy, hombre, te lo digo, hasta un cierto grado, cada entrevista ha sido así. Me parece que la gente tiene un hambre fuerte, un apetito para filosofizar. Y la música es una puerta sin par a la filosofía, o así lo veo. Me encanta.

Pues, mil gracias, Cat. Fue divertida la plática. Te agradezco la calidad de tu perspectiva y de tu expresión, así como esta música bonita y valiosa que has compartido conmigo y con nuestra audiencia.

INSERCIÓN #2

Así terminamos la plática, aunque sinceramente hubiera sido fácil, y delicioso, seguir explorando los temas que suscitamos.

Desde que nos entrevistamos, he vuelto varias veces a los comentarios de Cat en torno a esa capacidad humana, de seguir nutriendo la esperanza en medio de las situaciones más desesperadas—bromeando, caminando adelante por la luz de la luna, y por supuesto, cantando. Me recuerda unas palabras de Victor Hugo en su gran novela, Los miserables: “Car où il n'y a plus l'espérance, le chant reste.”

Es decir, “Cuando no haya esperanza más, se queda el canto.”

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