Shownotes
El pecado endurece nuestros corazones y, en última instancia, nos lleva a rechazar el mensaje del Reino, resistir la transformación que Dios quiere traer a nuestras vidas y vivir sin dar fruto. Jesús nos ha revelado su Reino, y tenemos la decisión de recibirlo o rechazarlo. Cuando lo recibimos con una fe genuina, Él hace crecer sobrenaturalmente en nosotros la pequeña semilla del Reino, que puede parecer insignificante, pero que nos transforma y nos lleva a dar fruto.