Shownotes
Queremos a Jesús por lo que puede hacer por nosotros. Actuamos como si Él nos debiera algo, pensando más en lo que Jesús puede añadir a nuestra vida para hacernos “grandes.” Pero así nos perdemos Su propósito, porque estamos consumidos con el nuestro.
El Evangelio ilumina que el camino de Jesús es sacrificio, entregar tu vida como siervo para que otros puedan experimentar vida y salvación. Jesús tomó nuestro lugar como el sustituto perfecto para que pudiéramos ser salvos.
Jesús no responde a nuestras exigencias llenas de orgullo buscando posición, sino a nuestros humildes clamores por misericordia. Y al recibir esta misericordia, somos capacitados para rendir nuestro propósito y vivir para Sus propósitos en nuestra vida.