Shownotes
Este mensaje nos lleva a contemplar una de las verdades más profundas del Evangelio: el Hijo que nos fue dado es llamado Padre Eterno.
A la luz de Isaías 9:6, somos invitados a ver a Cristo no solo como Rey poderoso, sino como un Padre cercano, constante y fiel. En un mundo marcado por la ausencia, el abandono y la fragilidad de las relaciones humanas, Jesús se revela como Aquel que cuida, sostiene y permanece para siempre.
Este episodio nos recuerda que en Cristo no estamos solos. Él gobierna con poder, pero también ama con ternura. Su paternidad no es pasajera ni condicionada: es eterna.
Porque el Niño que nació es el Dios que permanece.
Y su paternidad es nuestra seguridad.