Shownotes
Nuestros corazones traicionan a Jesús porque somos egoístas, pecadores y quebrantados, y no hay nada que podamos hacer por nuestra propia cuenta para cambiar eso. Todos hemos traicionado a Jesús a través del pecado y la rebelión. Cristo murió por causa de los pecadores, para que pudiéramos ser redimidos y estar preparados para su regreso. Si confiamos en su obra para nuestra salvación (su cuerpo y su sangre) en lugar de confiar en nuestras propias obras, Él nos redimirá, nos sanará y nos preparará para su Reino venidero.